Bien amortiguado y muy estable
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Como el resto de la gama, el Passat 2.0 TDI 170 CV es un coche estable y fácil de conducir. La suspensión tiene una capacidad de absorción muy buena aunque resulta seca ante ciertas irregularidades, sobre todo la de las ruedas traseras.
Lo bien amortiguado que está el Passat se nota principalmente si se circula rápido por carreteras bacheadas. Sobre suelo uniforme, un BMW Serie 3 es mejor que un Passat desde el punto de vista de la estabilidad. Sobre suelo desigual, en cambio, la suspensión del Passat absorbe mucho mejor los baches sin que ello afecte a la trayectoria.
En carreteras rápidas tiene el nivel de seguridad normal en cualquier coche moderno con control de estabilidad; tienen que darse situaciones extremas para que pierda la trayectoria. En este tipo de carreteras un Peugeot 407 o un Toyota Avensis son más cómodos.
El control de estabilidad funciona correctamente. Puede reconocer y corregir una desestabilización producida por el remolque, si lo lleva; también tiene la función de aproximar las pastillas para secar los discos cuando están mojados.
El Passat tiene un freno de estacionamiento automático que es muy cómodo de utilizar y que libera ese espacio en la consola para otras utilidades. La unidad que probamos tenía además el sistema de ayuda al arranque en pendientes ("Autohold"); a diferencia del que llevan otros vehículos, en éste hay que conectarlo cada vez que se pone en marcha el motor para que esté activo.
La dirección tiene asistencia electrohidráulica. Hay pocas direcciones de este tipo que ofrezcan un buen tacto y resulten precisas como ésta.
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