Muchos motores para elegir
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Los motores de gasolina pueden ser tricilíndricos de 1,2 litros y 55 o 65 CV o bien de cuatro cilindros y 1,4 litros, con potencias de 75, 86 o 100 CV. El de 86 CV es de inyección directa (FSI).
Están disponibles cuatro Diesel (TDI). Dos de ellos son nuevos, de 1,4 l y tres cilindros con potencias de 69 y 80 CV. Los otros dos ya estaban antes, tienen 1,9 l de cilindrada y 101 o 131 CV de potencia. Todos tienen turbocompresor e inyección directa por el sistema de inyector-bomba.
Las cajas de cambios manuales tienen cinco velocidades excepto en el 1,9 TDI de 131 CV que tiene seis. El 1,4 de gasolina de 75 CV puede montar una caja automática de cuatro velocidades.
Hemos podido conducir el Polo con tres motores distintos: el 1,4 de gasolina y 75 CV, el 1,4 Diesel de 80 CV y el 1,9 Diesel de 101 CV.
El nuevo motor Diesel de 1,4 l de 80 CV a 4.000 rpm tiene un par máximo de 195 Nm a 2.200 pero su banda práctica de utilización se encuentra entre 1.900 y 4.400 rpm. Tiene unas prestaciones parecidas al 1,4 l de gasolina y 75 CV.
Comparado con este último, el Diesel suena y vibra más a ralentí pero conforme ganamos velocidad sucede lo contrario. A más de 80 km/h el de gasolina es claramente más ruidoso. El consumo es mucho más bajo en el Diesel, 4,4 l/100 km frente a los 6,4 l del gasolina.
El 1,9 TDI de 101 CV acelera con rapidez y es capaz de mantener fácilmente altas velocidades. Como contrapartida, vibra mucho a ralentí y es brusco al acelerar. El consumo medio es de 4,9 l/100 km.
El interior cambia poco con respecto a la versión 2004 pero ahora la calidad de los plásticos es menor. El ajuste de los mismos si está por encima de lo habitual. La altura interior es la más grande entre los de su clase gracias a que los asientos pueden estar muy bajos, lo que agradecerán las personas de mayor estatura. El volante permite una regulación amplia en altura y profundidad por lo que es sencillo encontrar la posición idónea para cualquier conductor.
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