Amplio y mejor hecho que la mayoría
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El interior del Volkswagen Polo es de los mejores por materiales y ajustes. El salpicadero está hecho de plástico con tacto de goma en la mitad superior y de plástico duro en la inferior. La consola es de plástico pintado y tacto muy agradable.
El volante, el tirador del freno de mano y el pomo del cambio están tapizados de cuero.
Se pueden encontrar detalles que no hay en otros utilitarios como dos luces en el techo y cuatro de lectura o los espejos de cortesía que tienen tapa y están iluminados. Hay tejido en lugares donde otros coches tienen plástico, y goma en algunos lugares destinados para guardar cosas.
El habitáculo es más amplio que la media, incluido el maletero. También sus dimensiones exteriores son de las más grandes. Cuatro adultos pueden viajar en él sin apreturas. Hay varios huecos repartidos por el habitáculo para depositar objetos.
La versión «Sportline» lleva asientos delanteros deportivos, los dos con regulación en altura. Son cómodos y sujetan el cuerpo suficientemente para una conducción normal. Pueden ir colocados en una posición más baja de lo habitual que en otros turismos. Para algunos conductores esto será una ventaja; para otros les puede parecer algo incómodo a la hora de entrar y salir del coche.
Es sencillo sentirse cómodo al conducir porque los recorridos para regular el volante (en altura y profundidad) son muy amplios.
Las plazas traseras tienen espacio de sobra para dos adultos; para tres falta anchura. El espacio para las piernas, y sobre todo la altura, son mejores que la media.
El maletero tiene 270 l de capacidad y formas aprovechables. Es de los más voluminosos: únicamente el del Ford Fiesta 5p (284 l) y del Citroën C3 (305 l) son mayores. Está iluminado y tiene una toma de corriente de 12 V. El borde de carga está algo alto y al abatir los respaldos de los asientos traseros no queda una superficie plana.
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