No es de los más amplios
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El S80 es un coche amplio en sus plazas delanteras y poco aprovechado, dadas las dimensiones de la carrocería, en las traseras.
Tiene la misma longitud que el modelo al que sustituye, 4.851 mm, pero es más ancho (1.860 mm, 27 más) y más alto (1.490 mm, 36 más). La batalla (2.835 mm) y el ancho de vías (1.588 mm delante, 1.585 mm detrás) también han variado.
El maletero tiene un volumen de 480 l, 20 l más que antes. Dentro, hay una pieza que divide horizontalmente la profundidad del maletero en dos; cuando no se utiliza, se puede abatir en el fondo.
Los asientos delanteros son amplios y muy acogedores; los de la unidad que hemos probado tenían un sistema de ventilación y calefacción, ajustable en tres niveles cada uno. Los apoyacabezas son fijos: no se pueden regular en altura ni en inclinación. A ninguno de los que nos hemos subido nos quedaban mal ajustados ni resultaban incómodos.
En las plazas traseras hay anchura suficiente para tres personas pero sólo pueden ir cómodamente dos. El lateral del respaldo que queda junto a la puerta está muy inclinado y no permite aprovechar esa zona, salvo para un recorrido corto en el que no importe sacrificar la comodidad. El espacio para las piernas tampoco es generoso; hay coches con una carrocería más corta que tienen más espacio en las plazas traseras, como un Ford Mondeo o un Volkswagen Passat.
El interior del Volvo S80 está al nivel que se espera de un coche de su precio, tanto por los materiales empleados como por lo correcto de los ajustes entre las diversas piezas que lo forman. A pesar de ello, hemos encontrado detalles mejorables, como la poca solidez del plástico que recubre la consola o algún ruido proveniente del panel de la puerta.
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