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Siete consejos para conducir con nieve

España no es un país acostumbrado a la nieve. Es cierto que cada año se producen un par de temporales que tiñen de blanco la península, pero la realidad demuestra que al ser un fenómeno poco frecuente, olvidamos con facilidad las prácticas más recomendables cuando se trata de coger el coche.

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1. No salgas sin cadenas

Lo primero y lo más importante. Nunca sabemos hasta qué punto nos puede pillar el temporal, así que, en caso de activación de alerta, siempre hay que contar con su ayuda para facilitar la conducción. Conviene también probar antes a ponerlas en casa, por dos razones: la primera, para saber si se adaptan a la medida del neumático; la segunda, que no es fácil colocarlas y se necesita un poco de práctica. También hay que recordar que solo hay que llevarlas cuando la nieve ha cuajado sobre el asfalto; de lo contrario, existen muchas posibilidades de que se dañen las ruedas.

2. No te relajes con la distancia de seguridad

La nieve provoca pérdida de adherencia, por lo que un imprevisto puede tener consecuencias peores. Si se necesitan al menos 60 metros en seco para detener un vehículo a 120 km/h, con estas condiciones hay que doblar la precaución o bajar la velocidad, o ambas.

3. Prohibidos los frenazos bruscos

Otra de las consecuencias de la falta de adherencia es el aumento de sensibilidad del coche ante las maniobras que realizamos al volante. Por ello, los volantazos, los acelerones y los frenazos pueden ser fatídicos en estos casos, porque suelen provocar derrapes, bloqueos y, en consecuencia, la pérdida completa del control del vehículo, más aún si te encuentras con una placa de hielo. La solución es, por tanto, conducir con mucha mayor suavidad y tacto en el volante y los pedales, utilizando, a poder ser, marchas más largas.



4. Evitar la nieve virgen

En casos extremos, lo mejor es seguir siempre la trazada de los vehículos que van por delante; implica circular por un terreno ya pisado y más seguro de cara a encontrarnos con sorpresas, sobretodo cuando la acumulación en la calzada comienza a ser excesiva; de lo contrario, circular por nieve virgen puede resultar mucho más peligroso, a pesar de que es más rugosa. Esto tiene, no obstante, un inconveniente: si las temperaturas bajo cero se mantienen, esta nieve puede convertirse en hielo

5. Los neumáticos desgastados, un problema

Aunque el límite legal de desgaste permitido es de 1,6 milímetros, se recomienda que el dibujo del neumático no sea inferior a 3, para incrementar la adherencia. ¿Cómo se comprueba en casa? Solo hay que colocar una moneda de un euro en el fondo del canal de drenaje; si ves las estrellas de la parte dorada de la moneda, significa que tienes que cambiar las gomas.

6. Ojo con el depósito de gasolina

Una nevada implica una circulación más lenta, por lo que con la misma densidad de tráfico son más frecuentes las retenciones, así como las incidencias. A su vez, un exceso de nieve puede provocar cierres parciales o totales de una vía, lo que implicaría quedarse totalmente atascado. Por estas razones, salir de casa con la gasolina calculada suele provocar malas experiencias con estas condiciones y llenar el depósito es la mejor opción para evitar problemas.

7. No te olvides del anticongelante

Las bajas temperaturas hacen también necesaria la presencia del anticongelante en el vehículo. A pesar de que hoy en día duran mucho tiempo, no está de más revisarlo por si acaso si se va a ir a zonas muy frías, aunque si lo que se espera es una nevada esporádica, no es necesario. Sí se hace más importante poner algo de este compuesto en el agua del depósito del limpiaparabrisas, para evitar que la nieve los congele.

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