Prueba: Volkswagen Passat Alltrack. Sucio (en el buen sentido)

La palabra suciedad siempre va ligada – en algunos casos injustamente – a connotaciones negativas. Sin embargo, el hecho de que un coche pueda admitir grandes cantidades de barro, polvo o arena en su carrocería hace que el concepto de suciedad se interprete como capacidad de resistencia. Por tanto, en algunos casos es incluso un término digno de resaltar.

Básicamente, el Alltrack no es más que una variante campera del Passat convencional. A diferencia de la berlina o del modelo Station Wagon, el Alltrack circula tres centímetros más alto y tiene protecciones de plástico repartidas por la carrocería que marcan la diferencia con respecto al modelo clásico. El conductor y los pasajeros, gracias a esto, consiguen esa sensación de circular un poquito más elevados que tanto se valora en el apartado de seguridad.

No es la primera vez que Volkswagen fabrica una versión campera de alguno de sus modelos. Ya lo ha hecho antes, por ejemplo, con el Cross Polo, con el Cross Golf o con derivaciones similares de monovolúmenes como el Touran y el Caddy.  La diferencia con ellos es que el Passat 4Motion Alltrack puede añadir la tracción a las cuatro ruedas 4Motion, por lo que se da por supuesto que las aspiraciones camperas no son sólo para aparentar.

Rápido, aunque algo más ruidoso

En el apartado mecánico, nuestro modelo de pruebas montaba la mencionada tracción total 4 Motion en combinación con el motor de gasolina más potente, un 2.0 TSI de 211 cv, y transmisión de doble embrague de seis velocidades, que se ocupa de la administración de nada menos que 280 Nm de par. Gracias al turbocompresor, toda la fuerza está disponible para el conductor desde 1.700 rpm. Si lo que necesitamos por encima de todo es fuerza de arrastre, la opción más interesante de la gama es el motor  de dos litros TDI, que con 177 caballos de fuerza  proporciona 380 Newton metros.

Con un peso de 1,7 toneladas aproximadamente, el Alltrack de gasolina es bastante rápido en marcha, mostrando un tiempo de aceleración aceptable (7,8 segundos a los cien) aunque con un sonido relativamente fuerte debido a la fuerte demanda de energía que obliga a los cuatro cilindros a exprimirse en la parte alta del cuentavueltas. No obstante, el motor permite conseguir de forma rápida y bastante holgada una velocidad de crucero por las autovías alemanas de 212 km/h.

Un poco más alto

Aunque sólo sean tres centímetros de diferencia en altura, el Alltrack tiene el inconveniente de que devuelve al interior del habitáculo algo más de ruido de rodadura que la berlina. Un ruido que procede sobre todo del asfalto y de la mayor resistencia aerodinámica que produce su carrocería. Por tanto, si nuestro escenario de conducción habitual va a ser circular a 120 km/h por autovía el Alltrack no es un modelo preferible al Passat convencional.

Esta parece ser la diferencia más evidente, ya que el espacio en el interior y el maletero no se diferencian del resto. Tan sólo el control de tracción del Alltrack presenta algunos ajustes  específicos para condiciones complicadas y se combina con un sistema de asistencia al arranque y descenso en pendientes. Las cotas offroad también mejoran un poco, dejando más ángulo ventral, así como de entrada y salida.

Desde 34.324 euros

El VW Passat Alltrack está disponible desde algo más de 34.000 euros aunque, para disfrutar del motor de gasolina más potente y el sistema de tracción total 4Motion debemos invertir la nada despreciable cifra de 44.110 euros. Volkswagen añade, como era de esperar, un amplio programa de accesorios (los mismos que para la gama Passat) como la amortiguación adaptativa DCC (1.055 euros), los faros bixenon (1435 euros) o infinidad de sistemas de asistencia y navegación. De esta forma, bajar de los 50.000 euros es ciertamente imposible si queremos equipar nuestro Alltrack a la última.

Conclusión

Quien busque un amplio “station wagon” para circular por carreteras y necesite afrontar con soltura caminos de tierra, barro o nieve no demasiado complicados encontrará en el Alltrack un buen aliado. Su mayor distancia al suelo, así como las protecciones de plástico o la tracción total hace que su puntuación sea una de las más altas entre sus rivales.

Sin embargo, hay que tener en cuenta el ligero aumento del nivel de ruido en el interior  y que,  por lo menos en el gasolina que hemos probado, el consumo de combustible no es bajo precisamente. En combinación con la tracción a las cuatro ruedas, el 2.0 TSI promete 8,6 litros, es decir, 0,7 litros más que la variante normal. Sin embargo, en la práctica siempre aparecía en nuestro ordenador de a bordo un consumo superior a los diez litros.